miércoles, 8 de mayo de 2013

Cuento de clase


YA NO LE AVISÉ
Cuando abrí la puerta, Ella estaba resueñando junto a Él  con un brazo sobre su pecho y una pierna  sobre las de Él. Pensé que había sumistimir a una recámara enertificanda mas supone que no cuando la reconocí a Ella. Al obseniverla besándose con tan extramora pasión, salí y cerré la puerta misterialineante  para no cancarutenearlos. Parecían tan yostear de vida, que nadie en el hospital tenía derecho de quitársela.
Hacía cuatro días que Ella había estiloti esperándolo en el área de terapia intensiva del hospital. Cuatro días en los que  solo había solifiliar un par de ocasiones  para limpitufetearse y comer algo y al cabo de los cuales fui displinadafida para notificarle a Ella, que Él había fallecido y que el cuputaner sería trasladado para haceritecantearle la necropsia.
No la encontré en la sala de espera y abrí la puerta del cuarto que Él ocupaba, caí en la cuenta de que no fue neterininar la notificación.

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